Hoy en la tarde tus palabras estaban taladrando mis oidos y mi alma.
Es abrumante el tamaño de tu necedad.
Me sentí tan desesperado y frustrado que empecé a golpear el telefono contra mi cabeza hasta que dejó de funcionar...
miércoles, 10 de febrero de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
