Si los dias se ponen grises la ciudad se vuelve triste y adormecida.
Y más que adormecida se ve enferma. Convaleciente de un gran resfriado. No parece tener ganas de hablar.
Todo lo contempla con una mirada triste y perezosa, pesada e incomoda.
Trato de hacerme el ocupado para que no pose tan pesada carga sobre mi, pero de reojo me doy cuenta de que me observa. Adivino su gesto aburrido. Quiere que la vea, quiere abatirme a mi tambien.
Me alejaré de ella y la dejaré acostada en su lecho de aburrimiento. Esperaré a que el sol llegue a disipar las horribles manchas de un color gris mediocre y falso.
Me largo a donde caigan los rayos amarillos que derriten la capa de depresion que se forma alrededor de los seres vivos cuando los cielos se ponen grises y las moleculas dejan de moverse.
lunes, 28 de diciembre de 2009
viernes, 6 de noviembre de 2009
Inseguridad
Una vez más me sorprendo reclamando. Gritando mi inseguridad.
Sé que es un comportamiento infantil, pero no puedo evitarlo. ¿Donde radica la fuerza que me obliga a hacerlo? ¿En que parte de mi inconsciente reside? ¿Que la hizo tan poderosa (al menos a mis ojos)?
Soy como un cerillo perdido entre un pliego de lijas. Suelo estar tranquilo, pero con cualquier movimiento ligero corro el riesgo de encenderme. Y ya prendido mis chispas me consumen y, de alguna manera, molestan a las personas y cosas que me rodean.
Es un autosabotaje. No me permito ser feliz. No puedo detenerlo. Lo terrorifico del asunto es que creo tener razón para enojarme. Pero revisando a fondo sé que no puedo tenerla por el hecho de que nadie tiene la razón. Es solo mi punto de vista. (el punto de vista de un enfermo?).
Entiendete!!
Lo que yo creo que es correcto para mi no necesariamente es correcto para los demás.
Me da miedo tener que disculparme un millar de veces. Ceder ante mi impaciencia. Conceder la victoria. Pero... de qué estoy hablando? ¿Quién es mi adversario?? .... soy yo mismo(?)
Me enfrento a un espejo. Me pongo la trampa... Será que mi personalidad empieza a desdoblarse? Horror.
Con un brazo despejo el camino y con el otro lo ensucio mientras volteo atrás a observar lo que he avanzado.
Doppelganger.
En otra dimensión.
Esa mañana me desperté sin abrir los ojos. Sentía que pesaba toneladas así que no intenté levantarme.
Fué entonces que conocí al Doppelganger. Quien (en ese tiempo lo supuse, pero ahora estoy seguro) tenía especial interés en arruinar mi vida.
Al ser parte de mi persona, compartía conmigo muchas caracteristicas, entre ellas la impaciencia. Y, como me estaba tardando más de lo normal en levantarme no pudo contener su desesperación.
Aún recuerdo lo que senti cuando salió de mi cuerpo. Una especie de nausea intensa que surgio desde el fondo de mis entrañas. Abrí los ojos y lo ví moverse con sigilo por mi habitación. Era identico a mi, solo que tenía los ojos vacios, completamente negros. Salio de mi cuarto. Estoy seguro de que fue a poner una trampa.
Sé que es un comportamiento infantil, pero no puedo evitarlo. ¿Donde radica la fuerza que me obliga a hacerlo? ¿En que parte de mi inconsciente reside? ¿Que la hizo tan poderosa (al menos a mis ojos)?
Soy como un cerillo perdido entre un pliego de lijas. Suelo estar tranquilo, pero con cualquier movimiento ligero corro el riesgo de encenderme. Y ya prendido mis chispas me consumen y, de alguna manera, molestan a las personas y cosas que me rodean.
Es un autosabotaje. No me permito ser feliz. No puedo detenerlo. Lo terrorifico del asunto es que creo tener razón para enojarme. Pero revisando a fondo sé que no puedo tenerla por el hecho de que nadie tiene la razón. Es solo mi punto de vista. (el punto de vista de un enfermo?).
Entiendete!!
Lo que yo creo que es correcto para mi no necesariamente es correcto para los demás.
Me da miedo tener que disculparme un millar de veces. Ceder ante mi impaciencia. Conceder la victoria. Pero... de qué estoy hablando? ¿Quién es mi adversario?? .... soy yo mismo(?)
Me enfrento a un espejo. Me pongo la trampa... Será que mi personalidad empieza a desdoblarse? Horror.
Con un brazo despejo el camino y con el otro lo ensucio mientras volteo atrás a observar lo que he avanzado.
Doppelganger.
En otra dimensión.
Esa mañana me desperté sin abrir los ojos. Sentía que pesaba toneladas así que no intenté levantarme.
Fué entonces que conocí al Doppelganger. Quien (en ese tiempo lo supuse, pero ahora estoy seguro) tenía especial interés en arruinar mi vida.
Al ser parte de mi persona, compartía conmigo muchas caracteristicas, entre ellas la impaciencia. Y, como me estaba tardando más de lo normal en levantarme no pudo contener su desesperación.
Aún recuerdo lo que senti cuando salió de mi cuerpo. Una especie de nausea intensa que surgio desde el fondo de mis entrañas. Abrí los ojos y lo ví moverse con sigilo por mi habitación. Era identico a mi, solo que tenía los ojos vacios, completamente negros. Salio de mi cuarto. Estoy seguro de que fue a poner una trampa.
viernes, 30 de octubre de 2009
No fumar, no beber y no decir malas palabras
Prometo portarme bien.
Prometo dejar los vicios, para que así tu alma obtenga alguna tranquilidad.
Los cambios pueden ser para bien o para mal. Si estoy muy gordo y mi salud decae, podría proponerme hacer una dieta para bajar de peso.
Llevando a efecto ésta decisión estaría realizando un cambio para bien.
Pero, por otro lado, podría encontrarme tan deprimido que decido usar drogas para escapar del tedio, con el tiempo llega la adicción, y, ese habría sido un cambio para mal.
Todo depende del punto de vista.
No todos estan hechos para llevar una vida hedonista. El "fin supremo" no se encuentra ni en el placer. Hay ocasiones en las que despues de comer como un cerdo, me recargo en la silla y me sobo la panza, mientras machaco con mis dientes un palillo de madera, de pronto siento justo en la division del estomago y el esofago una intensa nausea que irremediablemente termina en un asqueroso vomito.
Pero no es un vomito fisico, pues nada visible sale por mi boca. Es un vomito "espiritual" por llamarlo de algún modo. Como si mi persona (aquella que se encuentra aletargada en el fondo de mi existencia, no la que se levanta por las mañanas todos los días) rechazara rotundamente la podredumbre de mi decadente estilo de vida.
Vanidad no deja de ser el vomitivo rechazo de mi persona, pues el fin del hombre fisico tiende a ser la muerte, y considerando esto como un hecho ejercer un comportamiento autodestructivo no sería, en escencia, alejarse mucho de la linea que nos mantiene vivos. Diré que, actuemos ya sea cuidando la vida o buscando perderla, no podremos controlar nada.
Pero no, no me estoy explicando.
Prometo dejar los vicios, para que así tu alma obtenga alguna tranquilidad.
Los cambios pueden ser para bien o para mal. Si estoy muy gordo y mi salud decae, podría proponerme hacer una dieta para bajar de peso.
Llevando a efecto ésta decisión estaría realizando un cambio para bien.
Pero, por otro lado, podría encontrarme tan deprimido que decido usar drogas para escapar del tedio, con el tiempo llega la adicción, y, ese habría sido un cambio para mal.
Todo depende del punto de vista.
No todos estan hechos para llevar una vida hedonista. El "fin supremo" no se encuentra ni en el placer. Hay ocasiones en las que despues de comer como un cerdo, me recargo en la silla y me sobo la panza, mientras machaco con mis dientes un palillo de madera, de pronto siento justo en la division del estomago y el esofago una intensa nausea que irremediablemente termina en un asqueroso vomito.
Pero no es un vomito fisico, pues nada visible sale por mi boca. Es un vomito "espiritual" por llamarlo de algún modo. Como si mi persona (aquella que se encuentra aletargada en el fondo de mi existencia, no la que se levanta por las mañanas todos los días) rechazara rotundamente la podredumbre de mi decadente estilo de vida.
Vanidad no deja de ser el vomitivo rechazo de mi persona, pues el fin del hombre fisico tiende a ser la muerte, y considerando esto como un hecho ejercer un comportamiento autodestructivo no sería, en escencia, alejarse mucho de la linea que nos mantiene vivos. Diré que, actuemos ya sea cuidando la vida o buscando perderla, no podremos controlar nada.
Pero no, no me estoy explicando.
viernes, 16 de octubre de 2009
La taberna va al infierno
Al abrir la puerta me golpearon los vapores del alcohol, tan fuertemente concentrados que casi me sentí embriagado.
Aunque creo que influyó mucho la escena para causarme la extraña sensación de mareo y alucinación.
Las sillas y las mesas estaban cubiertas de algo rojo. Algunos tarros quebrados en el suelo dejaron escapar la cerveza que se mezclaba con la mugre y manchas de sangre salpicada.
La barra estaba completamente pintada de rojo.
Algo en esa espantosa escena me llevaba a imaginar que hacía tan solo instantes lo terrible había sucedido. Pero ya no había nadie, ni un solo cadaver. No se escuchaba ruido alguno, salvo el de las gotas de cerveza y sangre cayendo al piso.
Dí un paso y ya me encontraba dentro. El rechinido de la puerta al cerrarse me hizo voltear pensando que alguien más se había metido. Busqué la mesa menos sucia y me senté.
Aunque creo que influyó mucho la escena para causarme la extraña sensación de mareo y alucinación.
Las sillas y las mesas estaban cubiertas de algo rojo. Algunos tarros quebrados en el suelo dejaron escapar la cerveza que se mezclaba con la mugre y manchas de sangre salpicada.
La barra estaba completamente pintada de rojo.
Algo en esa espantosa escena me llevaba a imaginar que hacía tan solo instantes lo terrible había sucedido. Pero ya no había nadie, ni un solo cadaver. No se escuchaba ruido alguno, salvo el de las gotas de cerveza y sangre cayendo al piso.
Dí un paso y ya me encontraba dentro. El rechinido de la puerta al cerrarse me hizo voltear pensando que alguien más se había metido. Busqué la mesa menos sucia y me senté.
jueves, 8 de octubre de 2009
Átomos
La luna congelada se reflejaba en las aguas de una playa negra. Hacía un frío que partía la carne.
Arropado en su tosca gabardina, la cuál le cubria la mitad de la cara, el hombre caminaba de prisa. Sus pasos resonaban fuertes sobre los tablones del muelle.
Las gotas de brisa le golpeaban las endurecidas mejillas, inyectandole pequeñas dosis de dolor rojo.
Su mirada grisacea se posaba en la madera que pisaba sin prestarle atención.
Quería echarse a correr para llegar pronto a la habitación y bañarse con agua caliente, pero temía levantar sospechas.
Llevaba las manos escondidas en las bolsas de la gabardina, los brazos tensos por el frío. Solo sus piernas estaban vivas, eran una maquina sincronizada que no se detendría hasta completar su objetivo programado, llegar a un lugar calido.
Sin reducir el paso volteó hacía atrás. Al ver el agua negra se imagino a algún monstruo acechando. Viendolo desde abajo de la superficie, nadando lentamente y en silencio.
Se sacudió la visión y apresuró el paso.
Arropado en su tosca gabardina, la cuál le cubria la mitad de la cara, el hombre caminaba de prisa. Sus pasos resonaban fuertes sobre los tablones del muelle.
Las gotas de brisa le golpeaban las endurecidas mejillas, inyectandole pequeñas dosis de dolor rojo.
Su mirada grisacea se posaba en la madera que pisaba sin prestarle atención.
Quería echarse a correr para llegar pronto a la habitación y bañarse con agua caliente, pero temía levantar sospechas.
Llevaba las manos escondidas en las bolsas de la gabardina, los brazos tensos por el frío. Solo sus piernas estaban vivas, eran una maquina sincronizada que no se detendría hasta completar su objetivo programado, llegar a un lugar calido.
Sin reducir el paso volteó hacía atrás. Al ver el agua negra se imagino a algún monstruo acechando. Viendolo desde abajo de la superficie, nadando lentamente y en silencio.
Se sacudió la visión y apresuró el paso.
sábado, 3 de octubre de 2009
Focos rojos
Siempre comienza con suavidad. Todo es de lo más sencillo. De hecho, al principio siempre estoy distraído, y solo sigo la corriente. No me mortifico por buscar algo, al contrario, soy buscado.
Pero luego, cuando empiezo a mostrar interés, es cuando sucede...
Gradualmente las cosas van cambiando.
A la primera señal de los focos rojos detendré mi paso y cambiaré de rumbo, sea como sea.
Pero luego, cuando empiezo a mostrar interés, es cuando sucede...
Gradualmente las cosas van cambiando.
A la primera señal de los focos rojos detendré mi paso y cambiaré de rumbo, sea como sea.
viernes, 2 de octubre de 2009
Super hombre
Hoy se siente mejor que ayer, pero... ¿hasta cuando?
Ayer estaba tan lleno de estrés que no me extraña el haber reventado.
Amanecí más tranquilo y con ganas de trabajar. De distraerme. Hasta de reirme.
Pero me acuerdo de anoche... del desmoronamiento, y me averguenzo. Tengo una fantasia recurrente, imagino que soy un superman, el hombre perfecto, me pierdo, como un niño entre ensueños. Y entonces, cuando vienen estas caídas, estándo aún en el sueño, comienzo a reconocer mi cuerpo tatuado de errores y mis ojos quedan como platos. Mi consciencia lo reconoce todo de inmediato. Se despierta.
Ayer estaba tan lleno de estrés que no me extraña el haber reventado.
Amanecí más tranquilo y con ganas de trabajar. De distraerme. Hasta de reirme.
Pero me acuerdo de anoche... del desmoronamiento, y me averguenzo. Tengo una fantasia recurrente, imagino que soy un superman, el hombre perfecto, me pierdo, como un niño entre ensueños. Y entonces, cuando vienen estas caídas, estándo aún en el sueño, comienzo a reconocer mi cuerpo tatuado de errores y mis ojos quedan como platos. Mi consciencia lo reconoce todo de inmediato. Se despierta.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Francotirador
Dartford tenía una punteria impresionante.
Con un record de disparos a la cabeza de noventa y ocho. Solo falló en dos ocasiones.
La primera vez fue por culpa de Messina quien le gritó ¡A ellos no!, desconcentrandolo justo en el momento en que apretaba el gatillo.
La segunda vez que falló lo hizo porque ya estaba muerto. Tenía el objetivo en la mira cuando recibió un disparo en la cabeza.
Su cuerpo se tensó al morir y disparó sin atinar.
Con un record de disparos a la cabeza de noventa y ocho. Solo falló en dos ocasiones.
La primera vez fue por culpa de Messina quien le gritó ¡A ellos no!, desconcentrandolo justo en el momento en que apretaba el gatillo.
La segunda vez que falló lo hizo porque ya estaba muerto. Tenía el objetivo en la mira cuando recibió un disparo en la cabeza.
Su cuerpo se tensó al morir y disparó sin atinar.
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