lunes, 28 de diciembre de 2009

Próxima estación, Siberia

Si los dias se ponen grises la ciudad se vuelve triste y adormecida.
Y más que adormecida se ve enferma. Convaleciente de un gran resfriado. No parece tener ganas de hablar.
Todo lo contempla con una mirada triste y perezosa, pesada e incomoda.
Trato de hacerme el ocupado para que no pose tan pesada carga sobre mi, pero de reojo me doy cuenta de que me observa. Adivino su gesto aburrido. Quiere que la vea, quiere abatirme a mi tambien.

Me alejaré de ella y la dejaré acostada en su lecho de aburrimiento. Esperaré a que el sol llegue a disipar las horribles manchas de un color gris mediocre y falso.

Me largo a donde caigan los rayos amarillos que derriten la capa de depresion que se forma alrededor de los seres vivos cuando los cielos se ponen grises y las moleculas dejan de moverse.

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