miércoles, 20 de febrero de 2013

Fantasmagoría



El espejo reflejaba el año de 1987, y en él un joven da los últimos toques a su atuendo, se le nota casi desesperado por salir y zambullirse en la profundidad de la noche.
Sin embargo se da tiempo de vaciarse media cerveza en la cabeza y sonreírle a su reflejo.
No sabemos en qué ciudad está, pero eso no es importante, los callejones oscuros y los negocios iluminados con luces neón nos revelan que puede ser cualquier ciudad grande a finales de los 80s.
Nuestro héroe camina por el centro de aquella ciudad con paso despreocupado. Las entradas de las discos son lugares muy animados y llenos de una extraña vida, todos los que entran y salen parecen hipnotizados por esas luces neón que se reflejan en sus ojos y sus caras. Caras marcadas con los gestos y expresiones que tenía aquella generación… aquella de las ultimas, las que no eran como somos nosotros.
Nuestro joven sigue avanzando, terca y decididamente, pareciera un conquistador español caminando por la jungla, Lope de Aguirre buscando su El Dorado.
Apestando a cerveza y las cadenas tintineando.