jueves, 11 de agosto de 2011

El prejuicio

¿Qué es para tí el prejuicio?

El prejuicio, para mi es una venda que cubre los ojos... más que una venda, es una especie de lentes que deforman de distintas maneras la realidad.
El prejuicio hacia las personas se da cuando observamos a alguien que no conocemos, y al detectar los determinados rasgos de su apariencia, se forma en nuestra mente una imagen de la cual se desprenden caracteristicas preestablecidas que colocamos en dicha persona.
Entonces, cuando llega la necesidad de interactuar con ella lo hacemos desde una postura que erroneamente creemos será la más conveniente. Muchas veces resultando ésta postura ineficiente para lograr la mejor de las interacciones posibles.

Entonces, el prejuicio es una deformación que daña nuestras relaciones humanas. Porque con él colocamos en las personas defectos o virtudes de una manera irresponsable, ya que no podemos saber si existen o no antes de conocerlas.

¿Qué hacer?
Tratar a las personas con apertura e inteligencia para realmente conocer los defectos y virtudes que tienen y, entonces sí, poder adoptar la postura que más nos convenga, la que consideremos que nos dará los mejores resultados con esa persona en particular. Y, de la misma manera, hacerlo con cada persona que conozcamos.

Otra cosa.
No por esto debemos pensar que la deducción tiene algo de malo...
La deducción puede ser una herramienta muy poderosa y recreativa.
Podemos deducir muchas cosas de las personas que no conocemos con solo verlas. Lo ideal sería, tomar esas caracteristicas que hemos deducido de alguna persona desconocida y dejarlas en una especie de "reserva", listas para saber si las aplicaremos definitivamente o las desecharemos.
Sin permitir que lo que hemos conseguido con la deducción interfiera antes de tiempo.

ACTUALIZACIÓN:
Realmente SÍ es posible darse cuenta, sin temor a equivocarse, si alguien es un verdadero imbecil con solo verlo.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Conexión asertiva

Visualizate como una ciudad grande y populosa, que necesita tener sus rutas de comunicación en excelente estado para poder funcionar correctamente. Carreteras, calles, puertos, aeropuertos, estaciones, televisión, radio, internet, etc.
De esta manera puedes comerciar eficientemente con otras ciudades, en la medida en que estas mismas tengan vigentes sus canales de comunicación.
Esto te permite, ciudad importante, sobrevivir, crecer, desarrollarte. Funcionar.

Ahora, como ser humano hay que hacer lo mismo. Mejorar los canales de comunicación con todas las personas con las que nos resulte posible. Con todas las que tengamos trato, nos agraden o no, nos caigan bien o no, nos gusten o nos cansen.
¿Y, qué conseguimos con esto?
Al comunicarnos eficientemente reduciremos las probabilidades de que existan confusiones, malas interpretaciones, malos entendidos.
Con las personas que nos gustan lograremos conectarnos mejor, movernos en la misma sintonía, y de esta manera explotar, o potencializar, el placer que nos provoca su próximidad.
En cuanto a las personas que nos desagradan, entenderán, de alguna manera, que no nos resulta placentera su compañia, pero tambien sabrán que somos inteligentes, que sabemos lo que queremos y que dentro de eso se ecuentra el querer llevar una relación cordial, y agradable hasta donde sea posible. Algo que muy pocos quisieran rechazar.

No vamos a mejorar nuestros canales de comunicación con las personas que nos desagaradan para obtener beneficios hipocritas (voy a llevarme bien con el jefe, aunque me asquea, para que no me moleste cuando haga algo que le desagrade). Al contrario, lo haremos para dejar de ser hipocritas. Y poder comunicarles, limpliamente (una vez fortalecidos los canales) nuestra verdadero opinión de las cosas.

Esto no significa que nos convertiremos en personas odiosas y sociables. No tiene que ver con eso. Tiene que ver con ser claros en lo que expresamos. La asertividad en pocas palabras.
Existen muchos canales de comunicación, las palabras, el lenguaje corporal, las ideas intensas que por su misma fuerza brotan de nuestro ser y moldean nuestra personalidad, etcetera.