Siempre comienza con suavidad. Todo es de lo más sencillo. De hecho, al principio siempre estoy distraído, y solo sigo la corriente. No me mortifico por buscar algo, al contrario, soy buscado.
Pero luego, cuando empiezo a mostrar interés, es cuando sucede...
Gradualmente las cosas van cambiando.
A la primera señal de los focos rojos detendré mi paso y cambiaré de rumbo, sea como sea.
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