Hoy se siente mejor que ayer, pero... ¿hasta cuando?
Ayer estaba tan lleno de estrés que no me extraña el haber reventado.
Amanecí más tranquilo y con ganas de trabajar. De distraerme. Hasta de reirme.
Pero me acuerdo de anoche... del desmoronamiento, y me averguenzo. Tengo una fantasia recurrente, imagino que soy un superman, el hombre perfecto, me pierdo, como un niño entre ensueños. Y entonces, cuando vienen estas caídas, estándo aún en el sueño, comienzo a reconocer mi cuerpo tatuado de errores y mis ojos quedan como platos. Mi consciencia lo reconoce todo de inmediato. Se despierta.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario