Dartford tenía una punteria impresionante.
Con un record de disparos a la cabeza de noventa y ocho. Solo falló en dos ocasiones.
La primera vez fue por culpa de Messina quien le gritó ¡A ellos no!, desconcentrandolo justo en el momento en que apretaba el gatillo.
La segunda vez que falló lo hizo porque ya estaba muerto. Tenía el objetivo en la mira cuando recibió un disparo en la cabeza.
Su cuerpo se tensó al morir y disparó sin atinar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario