La palápa lo cubría de la lluvia.
Sentado en la agradable noche, muy cerca del vaso con ron que estaba sobre la mesa de madera, devoraba la escena con los sentidos. Su espíritu se levantaba acompañando al humo del cigarro, pretendía escaparse un poco y después regresaba introduciéndose por su esternón.
Pensaba en cosas importantes.
Beberemos un poco.
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