Escritores chingones: Johann Wolfgang von Goethe (1749 – 1832)
Nacido en Alemania, desde pequeño estuvo relacionado con la clase
política y noble de su país. Además de escritor fue un influyente
político y científico. Sin duda fue el alemán más sobresaliente de su
época, y esto no es decir poco. Su fértil ingenio y su privilegiada
mente lo hacen merecedor al título de uno de los seres humanos más sobresalientes de la historia.
Goethe tomó una difundida leyenda alemana, el Fausto, para escribirla
en su propia versión. El Fausto de Goethe trata de un maestro muy sabio
que está desilusionado de la vida, y considera que no vale la pena tener
todos los conocimientos del mundo. En su desesperación invoca a los
espíritus superiores para que le muestren la llave de un conocimiento
sobrehumano. El Diablo (Mefistófeles) aprovecha la ocasión para hacer un
trato con Fausto. El detalle aquí es que durante toda la tragedia
Fausto va en busca de la sabiduría; no para obtener poder humano a
través de ella; sino para conseguir la Trascendencia, ir más allá de los
conocimientos terrenales y humanos. Y Mefistófeles, a su vez, va en
busca de la demostración de la vanidad humana, de la dualidad de las
pasiones y la moralidad. Va en busca de demostrarle a Dios que puede
corromper incluso a los humanos más valiosos. Esta historia es el
prototipo del ‘pacto con el Diablo’ que hemos visto en tantas otras
historias, películas, etc.
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